miércoles, 17 de octubre de 2012
Debate entre mis ideas
¿Qué es la vida? Todo ser que nos rodea no es más que una sucesión de accidentes genéticos, un simple fallo en la lectura del ADN, lo cuál quiere decir que nuestro mundo no es más que una secuencia de errores.
-Y nos preocupamos en buscar la perfección...
-En cualquier caso, nos sentimos con el privilegio de decidir si destruir o dejar libre una ideología aunque eso suponga la muerte de miles de personas.
-Y nos llamamos homo sapiens.
-Pero hemos conseguido mantener en general, a pesar de los altibajos, la definición de civilización, hemos aumentado en gran cantidad la población y hemos diseñado un modelo de bienestar común y lo perseguimos.
-Bueno vale, existen ovejas negras en toda buena familia, por cierto, estas divagando pero continúa.
-Está claro que hay algo que se me escapa, la ambición en el hombre es poderosa, eso lo comprendo, pero ¿para qué tanto poder?. Una pregunta me lleva a otra, un hilo de pensamiento acaba con más ramas que en el Amazonas.
-Miles de preguntas sin respuestas ¿para qué?. Te diré una cosa que he observado desde la penumbra: " somos una broma del cosmos. Guerras, chistes, amor, sexo ocasional, amigos que vienen y van... todo lo que te marca no es más que algo que inventas para ocultar el hecho de que nada importa, porque si dejas la mente vacía, te das cuenta de que nada significa nada y que el único consuelo es el dinero" Y sabiendo eso ¿quién quiere vivir?. Anda haznos un favor a todos, date un golpe en el lóbulo frontal y olvida esta conversación cerebral.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Otoño
El día se mostraba en tonos grises, comenzaba el otoño y como todos los años salí con mis amigas a celebrar el principio de curso tomando café. Es el mejor momento para las charlas animadas intercalando los temas triviales con los trascendentes mientras desde la ventana observas el paso de las nubes a cámara lenta y las primeras gotas de lluvia.
-"El otoño me deprime"- no recuerdo quién me lo dijo pero esas palabras se me pasaron como un flash por mi cabeza. -¿Cómo puede deprimir la llegada del frío, la lluvia, las hojas cayendo, la idea de ver pelis con una manta mientras te inflas de palomitas. Las boinas y las bufandas adornando la vestimenta o la manga larga abrigando el cuerpo?- Pensé abstraída de la conversación de mi mesa.
La lluvia empezó a caer con más fuerza y no pude evitar las ganas de salir a la calle y empaparme con ella. Me marché de la cafetería poniendo una excusa tonta a mis amigas y correteé por las calle de Madrid sin que me importara nada, sólo quería disfrutar de aquel arrebato.
Fatigada por la carrera, me paré a coger aire fijando la vista en una silueta que me resultaba familiar. En un instante recobré la energía y corrí hasta aquel chico alto que primero me alzó y luego me dio un fuerte abrazo.
-La lluvia nos atrae- dijo mostrando una sonrisa picarona.
-Supongo que eres tú la principal razón de que me guste tanto esta época del año. Comenzarán de nuevo los paseos por los parques llenos de hojas secas, las horas sentados frente a la televisión arropados bajo tu edredón, los momentos de despojarme de mis largas bufandas y mis sombreros bohemios en tu habitación... Ya se por qué amo esta estación, porque te amo a ti y en otoño vuelves a mi.
martes, 18 de septiembre de 2012
Aquello que me dijiste
Solías decir que admirabas mi lado salvaje, que te excitaba mi mente caótica, mis utópicas e inestables ideas y mis visiones errantes de la vida. Escuchabas los episodios de mi infancia con entusiasmo, pensabas que si conocías mi pasado, tendrías más posibilidades de descifrarme, sin embargo cada vez que quedábamos, acababa sorprendiéndote con alguna hazaña inesperada.
Decías que te encantaba verme trepar por los árboles, que me observabas cuándo miraba al cielo y abría mis brazos fingiendo planear al compás del viento, que agradecías la vitalidad que reflejaba y la felicidad que transmitía.
Te reías de mí cuándo sin venir a cuento soltaba frases inocentes y te quedabas boquiabierto cuándo le añadía alguna reflexión significativa.
Me preguntabas cómo podía ver belleza en cosas inexpresivas, cómo podía inspirarme con una melodía que te dormía o por qué me fijaba en detalles que siendo apenas perceptibles, llegaban a ser sustanciales.
Me dijiste que el día que me conociste tu vida dio un giro, aprendiste el verdadero significado de surrealismo, adoptaste otro concepto de diversión y abandonaste el raciocinio absoluto que tenías como dogma.
Hoy después de cuatro años separados por circustancias profesionales, me has notado decaída al otro lado del teléfono y tu forma de animarme, ha sido recordarme aquello que me dijiste.
lunes, 13 de agosto de 2012
Una historia de amor real
Una noche cualquiera, en el mismo lugar de siempre, Amelia conoció a un chico que hizo que se elevara hasta el cielo con un par de roces. No recordaba que ese mariposeo tan cursi del que habla la gente, existía. Empezaron a quedar y a intimidar, a hablar, a intercambiar miradas y palabras que no hacían más que conmover y persuadir a la que había renunciado a los hombres tres semanas atrás.
Se percató de que había encontrado a su principe azul, un soñador en tiempos de locos, un tipo con ideas fijas, revolucionarias, bohemias... un apolítico con ideología de izquierdas, justo como se empezaba a sentir ella. Max, hasta el nombre le recordaba a los cuentos.
Por primera vez dejó de preocuparse en pensar "¿que pasará mañana?" y se dejó llevar viviendo cada segundo al límite, la felicidad la llevaba marcada en la mirada.
El mes transcurrió sin reparar en el tiempo y las vacaciones de Navidad les hicieron separarse.
Durante su entancia en su ciudad natal, no hacía más que pensar en lo que había vivido, y llegó a una conclusión un tanto extraña para la situación. No estaba enamorada, no sentía más que amistad por Max, se había dejado llevar por aquello que le hacía sentir cómoda. No había un héroe en su vida, sino una heroína, ella misma. Se estaba acrecentando cultural, social y personalmente y empezó a experimentar ese sentimiento de amor incondicional hacía uno mismo que no conseguía alcanzar. Decidió no volver a Madrid, ahora que se sentía bien y plena, estaba dispuesta a dejarlo todo atrás y empezar de cero siendo como realmente quería, se fue a Potsdam sin mirar al pasado, era el tiempo de buscar aventuras.
jueves, 10 de mayo de 2012
Una canción para follar
Una cortina de humo aparece en una habitación con una luz muy tenue y un chico se abalanza sobre una joven suavemente. Comienza besándole el cuello, subiendo hasta la oreja. Le vuelve la cara hacia su boca, la mira fijamente y se besan. Después emprende su camino hacia un lugar más cálido y húmedo haciendo alguna que otra parada por las dunas de su cuerpo y el oasis de su ombligo. Una vez en el trópico olvida que es un caballero y con una sonrisa picarona, observa cómo su conquista no para de gemir mientras el ambiente se torna tórrido y provoca una lluvia torrencial inundando la cama de un orgasmo de glándulas de Skene.
Una vez satisfecha de forma manual, se prepara para la gran actuación. El chico se concentra en entrar suavemente en la sala VIP y hacer del placer otra dimensión. Sudor, gritos de satisfacción, miradas, caricias... ella abajo, luago arriba, de lado, en la mesa, en la silla, en la habitación, en el salón... y finalmente, incontables exaltaciones generadas culminan con ambos a punto de alcanzar el nirvana.
domingo, 22 de abril de 2012
Lo que queda de mí
Un baño de espuma con el agua bien caliente, un derroche que necesito a menudo por no decir casi a diario.
Una habitación en la que llevo más de seis meses metida y que aún contiene mi ropa metida en una maleta.
Un viaje a mi tierra que anhelo y espero con ansia, a pesar de realizarlo con más frecuencia que años anteriores.
Una vida pasada a la que recurro con asiduidad para evadirme de los rutinarios movimientos que realizo sin quererlo.
Una película con la que me identifico en las escenas de drama o cuando hay dos caminos para elegir y escogen el equivocado.
Un paseo que daría con mi pareja y sin embargo acabo acompañada de mis amigas para así poder disfrutarlo con plenitud.
Pero hay una frase que me persigue (por lo que no puedo quejarme de lo que queda de mí): "¿cómo no se es uno mismo?"
sábado, 14 de abril de 2012
Algo en mí
Hay algo que en ocasiones me coge de la cintura y me eleva dejando mis pies a metros del suelo. Eso mismo me hace cosquillas por todo el cuerpo llegando a introducirme en el más reparador de los sueños. Me acaricia el pelo cuando tengo miedo y me arropa cuando tengo frío. A veces me enjabona la espalda y me mima cuando estoy enferma.
Ese algo se encuentra dentro de mi ser, en alguno de los lóbulos de mi cerebro, de éste modo no puedo quejarme, cuando quiero algo simplemente lo tengo y es que me comporto como si fuese ciega, hay gente a mi alrededor y aún así, me siento vacía, incompleta... sola.
Ahora ese algo me incita a volar, a viajar, a huir, a dormir en otra cama con otro cuerpo y descubrir diferentes placeres. Quiere que cambie de look, que me vea espléndida y que salga de la ruina en la que me estoy adentrando.
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